domingo, 21 de octubre de 2007

TRIUNFA CORREA , la derecha en bancarrota




Ecuador: Triunfa Correa, la derecha en bancarrota
Pedro Campos Santos, La Habana - Cuba.
(Articulista de El Correazo)
Vine de Ecuador el 22 de septiembre, cuando se acercaban las elecciones para la Constituyente. Algunos ecuatorianos tenían dudas sobre las posibilidades de que la izquierda pudiera predominar en los resultados electorales finales. Otros confiábamos en el olfato político del pueblo que, en la última década, ha venido demostrando su capacidad para defender sus posiciones y de forma relativamente lenta pero aplastante, ha ido consolidando un consenso nacional de carácter democrático, popular y anti-imperialista.

La derecha que controla los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión, había orquestado distintas campañas mediáticas contra el
gobierno verde-esperanza y desde los estados mayores de la oligarquía se conspiraba abiertamente con aumentos de precios en los productos alimenticios básicos para crear un estado popular de inseguridad y culpar a las políticas del gobierno por el aumento del costo de la vida.


El tiro les salió por la culata. No estamos en 1971. Ya no es posible culpar a un gobierno popular de izquierda de los manejos mercantiles de la derecha que, todos saben, es la que controla y manipula los precios al por mayor.

El gobierno ecuatoriano habrá tomado nota de estas maniobras y en su momento dará las respuestas efectivas para que la reacción oligárquica no pretenda nunca más jugar con la comida del pueblo.

En las urnas no solo fue derrotada la opción derechista, sino que el triunfo de la izquierda fue arrollador, especialmente del movimiento de gobierno y del MPD (Movimiento Popular Democrático), organización de izquierda que más ha venido apoyando a Rafael Correa.

Con toda claridad, el proceso ha dejado establecidas algunas lecciones:
Las fuerzas de izquierda deben asimilar con toda consecuencia que en medio de un proceso revolucionario y frente a un gobierno que anuncia un proyecto político hacia el socialismo, la opción más válida, la que responde a los anhelos populares, es la de respaldar las políticas gubernamentales y unirse al gran torrente popular, sin que necesariamente eso implique perder su independencia política y organizacional.
La derecha, por mucho que controle los medios de difusión, por mucho dinero que ponga en su propaganda tratando de culpar al gobierno de sus propias acciones, poco puede hacer ante la creciente conciencia de los de abajo de defender sus intereses. Los campos del control económicos están bien delineados, por mucho que pretenda confundirlos la oligarquía. Llegará la ocasión de producir cambios en esa correlación de fuerzas.
El hecho de que el movimiento de los Gutiérrez haya mantenido sus fuerzas, sugiere que sus bases son mucho más sólidas que las de la derecha y que no pueden ser subestimadas en el futuro.
El movimiento indígena, especialmente la CONAIE, debe reajustar sus tácticas y procurar imbricarse mejor en el movimiento social que ha generado el fenómeno Correa-Alianza País, para que sus intereses puedan ser más tenidos en cuenta en el gran nuevo consenso nacional popular que se avecina en la Constituyente.
El triunfo abrumador de Alianza País le permitirá al Presidente contar con mayores opciones a la hora de conseguir el apoyo necesario a sus políticas en la nueva Constituyente, pero no poco dependerá también de las alianzas que forme la izquierda con el movimiento de Gobierno para el desarrollo de programas y lineamientos concretos en función de los intereses de los trabajadores y demás fuerzas que respaldan a las organizaciones de izquierda.
El movimiento verde esperanza, que ha salido triunfante, no debe olvidar tampoco que su composición pluri-clasista podrá traerle algunas complicaciones a la hora de estructurar sus políticas en la Asamblea Constituyente, lo que posiblemente le lleve a dar una mayor consideración a sus aliados de la izquierda en algunos puntos de su programa.
La primera decisión del Presidente Correa, luego del triunfo espectacular en la Constituyente, de decretar el control para el país el 99% de las ganancias extraordinarias que genera la producción del crudo nacional, no solo rescata la soberanía sobre esa parte de los beneficios petroleros para la economía ecuatoriana, sino que implica una clara muestra de la disposición gubernamental a continuar avanzando por el camino del nacionalismo antiimperialista.
Es de esperar que la reacción internacional no pase por alto esa decisión y en cualquier momento empiecen los ataques evidentes o solapados de las transnacionales contra la nación ecuatoriana. La unidad del pueblo y especialmente de todas las fuerzas de la izquierda en defensa de la soberanía nacional y en torno a las medidas antiimperialistas del gobierno de Correa, deberá pasar a un primer plano ante la eventual ofensiva imperialista.
El Presidente ecuatoriano ha reiterado su disposición a avanzar por la senda del Socialismo del Siglo XXI y consecuentemente desarrollar amplios programas para consolidar la economía popular al margen de los intereses de la oligarquía y las transnacionales.
Igualmente, acaba de reconocer su simpatía por la figura del Che y la lucha revolucionaria de Cuba bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro. Los cubanos agradecemos esos reconocimientos y compartimos como nuestra la alegría del pueblo ecuatoriano por sus triunfos, al tiempo que aspiramos a desandar juntos el camino socialista que ambos pueblos hemos elegido y a estrechar aún más los vínculos fraternales que une a nuestros dos países.
El triunfo del gobierno y la izquierda ecuatorianos reafirman el rumbo progresista de los procesos políticos en el continente en las nuevas circunstancias internacionales, consolida las posibilidades de ampliación del ALBA y crea nuevas expectativas para otros avances revolucionarios de los pueblos latinoamericanos.
¡Adelante Correa, Alianza País e Izquierda Ecuatoriana!
América Latina necesita la consolidación y avance de su proceso revolucionario.
Enhorabuena, Ecuador.
La Habana, 10 de Octubre de 2007

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